altEn los momentos difíciles de la vida tiene que haber un mensaje de esperanza expresado a través de la fortaleza interna y  de la toma de conciencia. Nuestra necesidad de liberarnos del dolor y  del sufrimiento  es lo que nos lleva a la esperanza, como la Caja de Pandora. Pero en la vida real hemos de aceptar que no podemos liberarnos totalmente del dolor porque forma parte de la misma existencia, por eso necesitamos este mensaje de esperanza, que en algún lugar o en alguna parte no hay ni dolor ni sufrimiento. Es tan fuerte esta necesidad, que muchas veces da sentido a nuestra existencia. Todas las mitologías hablan de un tiempo o de una época en la cual el Hombre no conocía ni el  dolor ni el sufrimiento, era la Edad de Oro y el Hombre vivía en paz con la Naturaleza.
Por eso los actos de la vida, lo que hacemos, ha de reflejar la queja ante el dolor y el sufrimiento emocional, pero también  que incite a la búsqueda. El dolor nos ha de empujar a una búsqueda interna, que nos obliga a cambiar y a buscar un nuevo sentido a  nuestra vida. Posiblemente,  esto no es presente de una forma consciente, pero a medida que uno va viviendo el Inconsciente va prefigurando nuestra vida. Encontrar un sentido a la existencia es fundamental desde el punto de vista del bienestar psicológico. La integración de los Opuestos (de la Mente y de las Emociones) es la llave para adquirir un nuevo centro que forme nuestra personalidad e individualidad esencial. Así podemos  liberarnos de los aspectos más posesivos del Inconsciente y empezar a ser libres de una forma real, equilibrándonos internamente. El trabajo es muy importante, porque  forma parte del crecimiento personal. Los conocimientos y el aprendizaje emocional que consiguen  las personas que se trabajan psicológicamente  son fundamentales. El contacto con su parte vulnerable y débil, es decir, con  la Sombra es esencial en el proceso psicoterapéutico porque ayudan a entenderla y a aceptarla, y esto es el comienzo real del cambio de la personalidad.
La búsqueda de sentido a la vida y al mundo que nos rodea es esencial en este proceso. La Psicología Analítica  ayuda a entender y a profundizar en la complejidad de la Psique, además su visión es más filosófica y espiritual dando sentido al dolor y a las experiencias más difíciles de la vida. Esto ayuda mucho a los pacientes porque  sus dificultades,  sus errores y sufrimientos tienen sentido. La terapia va enfocada  a aliviar el sufrimiento del paciente, pero también a reforzar la personalidad para que él mismo pueda aguantar su propio dolor y así transformar su personalidad.
Toda la corriente psicoanalítica y en particular la Psicología de Jung están basadas en el mundo simbólico y sus manifestaciones: los sueños, la mitología, las leyendas y las religiones. El mundo simbólico es el lenguaje del mundo interior y  habla de la persona, de sus necesidades más profundas e inconscientes.
El proceso de integración de la Psique es la base de toda la Psicología Analítica. C. G. Jung (1928)  comentaba que el yo experimenta todos los cambios como si fuera una muerte, por lo tanto  a través del proceso de Muerte y Renacimiento el Consciente ha de ir integrando el Inconsciente.  La Mente Consciente es arriba y  el Inconsciente abajo, y de la misma forma que lo que está arriba  siempre desea lo que está abajo, así mismo toda conciencia busca su opuesto inconsciente. La vida solo nace de la chispa de los opuestos.
La terapia va encaminada a cambiar estructuras de la personalidad. Este cambio comienza con tomas de conciencia sucesivas del Inconsciente (“insight”), que nos permitirán comenzar a integrar la personalidad y a curar nuestras angustias, depresiones, ansiedades y carencias. Las tomas de conciencia nos ayudaran a que el aspecto terapéutico del símbolo empiece  a actuar permitiendo la integración de los opuestos.