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La tradición histórica del lugar de origen del Tarot no seria ni Egipto, ni Oriente ni la mítica Atlántida; el Tarot habría nacido en el Renacimiento, en las Cortes del Norte de Italia; de Milán, Bolonia y Ferrara. El Tarot se habría difundido en seguida por toda Italia y después por el  resto de Europa donde conoció diversas variantes. Hacia1470, se encuentra el Tarot en Florencia, donde se creo una variante llamada Germini o Minchiate. Al comienzo del siglo XVI hizo su aparición en Perugia  y en Roma y durante el siglo siguiente desembarcó en Sicilia. De Ferrara se difundió hacia Venecia, Austria y Bohemia. De Milán pasó a Suiza, a Francia y después a Alemania, país que  desarrolló durante el siglo XVII una rica producción de Tarots ilustrados con escenas fantásticas, inspiradas en el Mundo animal, en la Historia, en la Mitología, en les Tradiciones y Costumbres populares.
 
El Tarot es un juego de Cartas constituido por 56 cartas numeradas de “suites italianas” pero de origen  árabe (coppe, danari, spade y bastoni: copas, oros, espadas y bastos), y por 22 imágenes llamadas “Triunfos”, creadas a finales del siglo XIV o a comienzos del XV. La serie de Virtudes (Fortaleza, Prudencia, Justicia y Templanza) remite a importantes preceptos éticos y a las virtudes teologales de la Iglesia. La serie de las cartas del (Emperador, la Emperatriz, el Papa, el Loco y el Mago) refiere a la jerarquía a la que está subordinado el Hombre, y la serie de los Planetas (Estrella, Luna y Sol) hace alusión a la Astrología, a les fuerzas celestes que mandan en el Hombre, más allá de las cuales reina el Universo Divino.
La primera lista conocida de Tarots, los Sermones de Ludo cum aliis, de un anónimo dominicano del siglo XVI, permite comprender que las figuras de los Triunfos y su orden en el Tarot son la prueba irrefutable de que se trataba de un juego animado por una dimensión ética. También pueden reconocerse  virtudes como la Fuerza, representada por Hércules abatiendo al León de Nemea, símbolo de los instintos animales; el Amor representado por Cupido preparándose a lanzar sus flechas sobre los  Enamorados imprudentes; la Prudencia, representada por Saturno; el Pudor por Diana; la Emperatriz por Venus, la Verdad por Apolo que ilumina la Tierra desdel Sol.
 
Numerosas imágenes del Tarot se inspiran claramente en la iconografía cristiana, como el Mundo, representando la Jerusalén celestial en el interior de una esfera llevada por Ángeles o dominada por la Gloria celeste. La carta de la Papisa remite a la imagen de la Fe, otras representaciones de virtudes como la Templanza, la Justicia y  la Fuerza reflejan la iconografía clásica presente en les Iglesias Góticas y en las miniaturas de los Libros Sagrados. Los tratados de Astrología de la época constituyen  otra fuente de inspiración. La figura del Mago o del Juglar aparece entre los “Hijos de la Luna”, es decir, entre los oficios considerados bajo la influencia del Astro. La figura del Mísero (el Vagabundo) o el Loco se presenta entre los “Hijos de Saturno”; los Enamorados entre los “Hijos de Venus”; el Papa entre los “Hijos de Júpiter” y el Emperador entre los “Hijos del Sol”. Además las figuras de los astrólogos se presentan en diferentes Tarots como representación del Sol, la Luna y la Estrella. También se presentan imágenes de la vida cotidiana, un ejemplo interesante es la figura del Colgado, que hace referencia a la pena infligida a los traidores.
 
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En 1460 se le dio a Cosimo de Medicis, Señor de Florencia, un manuscrito encontrado en Macedonia y  atribuido por error a Hermes Trismegisto, el Corpus Hermeticum. Esta obra traducida en 1463 por el filósofo y  religioso Marsilio Ficino fue seguida por las traducciones de textos platónicos que revelaban una concepción fascinante del Cosmos. Según esta filosofía, el Universo se refleja en cada cosa existente, el Hombre era considerado como un mundo en miniatura, un Microcosmos idéntico al Macrocosmos. Los filósofos del Renacimiento, a partir de Ficino, imaginaron sistemas complejos de correspondencia entre los astros del firmamento y las diferentes partes del organismo humano. Es sobre la base de estos principios que se revalorizó la Magia, la Astrología y la Alquimia, el Arte Hermético por excelencia. Estas ciencias tenían que ayudar al Hombre a comprender las conexiones ocultas que aseguran la cohesión del Universo y que influyen en el comportamiento humano. Así las Divinidades astrales antiguas, Saturno, Júpiter, Marte, Venus, el Sol y la Luna se revistieron nuevamente del rol de espíritus poderosos y temibles a los  que se podía dirigir plegarias y interrogaciones para conocer el destino humano. En la misma época ciertas imágenes del Tarot fueron modificadas sobre la base de los cánones de la iconografía hermética. Sobre la carta de la Estrella se representó el origen astral del Alma según la concepción platónica, mientras que sobre la carta del Mundo se  representó el Ánima Mundi que, según Ficino, seria el elemento mediador entre el Hombre y Dios.
 
El renacimiento del Tarot como instrumento mágico sucedió  a finales del siglo XVIII, en el período de las Luces. Fue obra de un arqueólogo, famoso en su tiempo: Antoine Court de Gébelin, miembro de la francmasonería francesa y también  por otro francmasón, Etteilla, pseudónimo de Jean-François Alliette. Restituyeron al Tarot lo que creían que era su forma primitiva, remodelaron la iconografía y lo bautizaron como  “El Libro de Thot”. La dimensión mística del Tarot fue revalorizada por Eliphas Lévi, que afirmó que los 22 Triunfos correspondían a las 22 letras del alfabeto hebreo. Explica la conexión con las operaciones mágicas, con  el simbolismo francmasón y con los 22 Senderos del Árbol de la Cábala, que reflejan las estructuras idénticas en el hombre y en  el Universo. Recorriendo los 22 canales del supremo saber, el alma humana podría llegar a la contemplación de la Luz Divina. Las teorías de Lévi fueron adoptadas por numerosas confraternidades ocultistas y cada una de ellas recreó nuevas cartas del Tarot de acuerdo con su propia filosofía.
 
Una de estas confraternidades ocultistas fue la Orden Hermética de la Golden Dawn (la Aurora Dorada) que fue creada en  Londres el año 1.888. Uno de sus miembros más destacados fue Arthur Edward Waite creador del Tarot Rider. Este Tarot fue publicado en Londres el año1.910.  Su libro más famoso, fue publicado en el mismo año con el título “Pictorial Key to the Tarot”. Según sus palabras el Tarot no tiene historia anterior al siglo XIV  reconociendo la influencia de la Cábala y de la Alquimia en el mismo. Para Waite el Tarot es un sistema de símbolos que comprenden representaciones simbólicas de Ideas Universales (los Arquetipos), detrás de los cuales subyace todo lo que está implícito en la Mente humana.
 
Esta dimensión histórica y cultural del Tarot permite afirmar que el Tarot emerge del Inconsciente Colectivo y por tanto está dentro de nuestra Psique, representa un esquema simbólico del Inconsciente Colectivo Occidental. Cada Carta nos lleva a un Arquetipo que se ha ido formando a lo largo de la historia con una determinada simbología y abre la puerta a la identidad histórica y heredada  que cada persona lleva en su interior.
 
Las Visualizaciones están creadas a partir del Tarot Rider porque este Tarot supone una evolución del Tarot medieval de Marsella. Su simbología es más psicológica y moderna que la del Tarot de Marsella que es más “primitivo”, en el sentido que es el origen de todos los Tarots y Juegos de Cartas que hay en Occidente. Aunque su base es medieval, el tiempo ha transcurrido y el Hombre medieval no es igual al Hombre moderno, ha habido una “evolución histórica y psicológica”. Para mí, el Tarot Rider está más cerca de la mentalidad del Hombre moderno y  conecta mejor con sus necesidades psíquicas.