
La Visualización Creativa es un tipo de Imaginación Activa. La imaginación dirigida y controlada puede provocar cambios en el Inconsciente y por tanto modificarlo. Jung (1955) describió la Imaginación Activa como el único medio existente para tener un encuentro directo con la realidad del ’Inconsciente. El Símbolo es el lenguaje del Inconsciente y habla a través de los sueños, les leyendas, los mitos y les religiones. La Visualización Creativa nos pone en contacto con el mundo simbólico, permite que el Símbolo entre en la conciencia, le da lugar, y la persona puede establecer una relación dialéctica con el mismo. Pero también permite introducirnos en el Inconsciente y hacer que este se manifieste, utilizamos su lenguaje y entonces empieza a hablar, lo que era inconsciente se vuelve consciente. La persona entra en contacto con su parte reprimida, con sus miedos y traumas, nuestra atención va hacia adentro y conectamos con nuestras carencias, dolores, angustias, odios, celos, agresividad, rabia etc., es decir, con la Sombra. Si el trabajo continua en profundidad llegaremos a la causa o las causas que han originado el conflicto. La técnica de la Visualización Creativa permite que a través de la imaginación se puedan “ver y escuchar” las imágenes que emergen del Inconsciente. Los contenidos aparecen personificados y se puede establecer una relación dialéctica, y entonces lo que está sepultado en el Inconsciente, lo que está en el olvido emerge produciendo una toma de conciencia (insight).
Existen dos tipos de Visualización Creativa:
- Pasiva: Cuando las Cartas del Tarot se visualizan “desde fuera”, es decir, el paciente visualiza la carta delante de él y la mantiene estática.
- Activa: Cuando el paciente entra a dentro de la Carta y está activo, reacciona delante de las preguntas. Es como un viaje guiado a través de la Carta.
La repetición continuada de les visualizaciones provoca que el Símbolo sea terapéutico porque permite coser la herida, es decir, la división interna y nuestras contradicciones. Permite unir como decían los Alquimistas los opuestos irreconciliables provocando la Unión de los Opuestos. De la confrontación continuada con el Inconsciente emerge “un tercero” de naturaleza irracional que está simbolizado por el Arquetipo del Niño (Jung, 1941). Es una síntesis de los elementos conscientes e inconscientes de la Personalidad y por eso es un Símbolo que une los Opuestos, un mediador, un Salvador, un “constructor” de la Totalidad. Esta nueva figura es una Totalidad en formación y supera en complitud a la conciencia que está desgarrada por los opuestos, siendo superior a ésta en integridad. De hecho, lo que está emergiendo es una “nueva personalidad” que supone un cambio profundo en las estructuras de la Psique.



