Métodos y técnicas psicoterapéuticas

Para Jung (1962) es fundamental la fe confiada en la Naturaleza sabia, por su Lumen Naturae que decían los antiguos filósofos, que es ciega e inocentemente impasible, pero también puede aparecer como creadora y destructora la vez. Este carácter paradójico indica su riqueza y potencial de ser indiferenciado, que puja por la progresiva diferenciación en un proceso evolutivo y vital que en el ser humano, a nivel psíquico se manifiesta en la polaridad instintivo-espiritual. El hombre tiende evolutivamente a desarrollar su vida como individuo de una especie con la mayor plenitud posible. Hay que dar un voto de confianza al Inconsciente Colectivo que representa la naturaleza arquetípica, genéticamente programada en cuanto Homo Sapiens que debe diferenciarse y realizarse desplegando sus potencialidades innatas hasta devenir un individuo único. Lo que tiene que hacer el arte terapéutico es ayudar a la Naturaleza como decían los Alquimistas.
La psicoterapia analítica consiste en un proceso dialéctico, es decir, un dialogo (explicación, análisis, confrontación) entre dos personas y consigo mismo. A través de este diálogo el yo-hijo retorna una y otra vez al seno materno del Inconsciente Colectivo en forma simbólica para encontrar sus raíces vitales (maternas) perdidas. La figura de la Madre representa la esencia perdida, mientras que la figura del Padre se manifiesta en forma del Arquetipo del Espíritu o del Sentido, personalizado por el Viejo Sabio y en la fuerza o dinamismo del Arquetipo.
Jung es más bien ateorico, no tiene un método o técnica preparada, porque cada paciente es singular e irrepetible y por lo tanto utiliza diferentes métodos en una especie de pragmatismo abierto y crítico:
Aceptación incondicional del paciente. El psicólogo ha de aceptar al paciente tal cual es, con sus aspectos más sombríos y con su modo de pensar y estilo opcional de vida.- Provocación de experiencias numinosas: técnica de la imaginación activa. El paciente ha enfermado por su desarraigo vital de las fuentes inconscientes, por haber perdido su propio mito que daba sentido a su vida, por lo tanto es preciso provocar en él experiencias vivenciales que le iluminen y conmuevan a la vez.
- Técnica amplificadora de hermenéutica comprensiva. El objetivo es lograr la plena eficacia simbólica de transformación en el paciente. Para ello se necesita no solo la afloración de mitologemas y símbolos que emergen del Inconsciente, sino también la comprensión complementaria del yo consciente. Para trabajar con el lenguaje mítico del Inconsciente Colectivo se necesita una técnica amplificadora de carácter transcultural e histórico- comparativo.
- Discusión de la Weltanschauung (visión del mundo de cada individuo). Al proceso dialéctico de la psicoterapia hay que ir con todo el equipo tanto paciente como terapeuta, sin reservase nada, para someterlo a análisis y confrontación crítica. Esto exige flexibilidad por parte del terapeuta y la aceptación de las resistencias del paciente.
- Sacar lo positivo de lo negativo. Todo lo oscuro encierra su luz, todo lo malo encierra algo bueno. Toda neurosis es un esfuerzo positivo de curación, así la Psique llevará al paciente a un mayor encierro en sí mismo hasta un punto límite, en que no pudiendo soportar más la soledad se provoque un movimiento enantiadrómico y empiece el proceso de curación a través de la experiencia arquetípica.
- Acompañamiento del paciente en un proceso dialéctico de individuación transformador. Jung (1929) confía en el Inconsciente-Naturaleza o mundo anímico del paciente y lo acompaña a recorrer su propio camino de individuación confiando que cuando llegue el momento “nacerán del fondo del alma, de donde provienen los elementos destructores, igualmente los factores de reconstrucción de la personalidad” (pàg.21).
En este recorrido psicoterapéutico irán apareciendo personificaciones arquetípicas entrelazadas o deformadas con Complejos y otros elementos de lo personal-biográfico, que hay que separar cuidadosamente, iluminar, interpretar, simbolizar e integrar de forma asimiladora. Es un proceso desalienante de las dependencias infantiles y de las masificaciones sociales, de las proyecciones de la Sombra, del Ánima y del Ánimus que ejercen una fascinación y posesión en el individuo. El paciente irá encontrando las raíces perdidas de su propio mito reintegrando su personalidad en un equilibrio dinámico y creativo. Es el encuentro con la propia Alma, con el Espíritu que da sentido a la existencia, en definitiva, con el Sí-Mismo.




