La imaginación creadora
Enfrentamiento e integración de la Sombra
Integración del Ánima o del Ánimus
Conexión con el Self o Sí Mismo

alt
La imaginación creadora es una especie de “superfunción” al servicio del Arquetipo para vehicular la energía psíquica, mediante la imagen simbólica creada. Esta imagen transforma la energía instintiva en espiritual haciéndola pasar de un nivel a otro (técnica sintético-hermenéutica). Gracias a este juego imaginativo se puede llevar a cabo el Proceso de Individuación por el que se integran las diferentes partes de la Personalidad. Cada factor de la personalidad, sobretodo en su dimensión arquetípica, es imaginativamente personalizado y puede ser discutido, analizado, traducido compresivamente y asimilado.  La meta de la Individuación es la integración de la Personalidad con la intención de crear un nuevo Centro Interior, que nos libere de nuestras divisiones internas y de los aspectos posesivos e impulsivos del Inconsciente.
En el Proceso de Individuación se logra una integración entre el Consciente y el Inconsciente, favoreciendo el desarrollo de la Personalidad. Implica el equilibrio y armonización de la Psique, la búsqueda de la realización del propio Ser como proceso arquetipal. La posibilidad de integrar la totalidad de lo profundo, del Inconsciente Colectivo, nos lleva hacia la creatividad, el desarrollo personal y la Autorrealización. La vía que tiene el Hombre de salir de la angustia y del vacío del Mundo Moderno, es abrirse a los mensajes de crecimiento personal que proporciona el Inconsciente profundo y objetivo, los mensajes del Inconsciente Colectivo. La tragedia moderna supone no ya una represión del deseo sexual como proponía Freud, sino una "represión ontológica" que aparta al Hombre y su Conciencia de la riqueza de su propio mundo interior creativo, de sus propias capacidades y potencial de su Inconsciente. El camino es apartarse de la ilusión (Maya) del Mundo Moderno y experimentar las fuerzas "numinosas" (Espirituales) que residen en su Inconsciente Colectivo. La psicoterapia, la autoexploración y el análisis de los Arquetipos en las Mitologías y Religiones se convierten así en fuerzas de crecimiento personal e integradoras.
El primer paso en el Proceso de Individuación es la confrontación e integración de la Sombra. La Sombra es esa parte de nosotros que no conocemos y despreciamos, tiene un potencial energético tan grande como nuestro yo. Cuando un individuo intenta ver su Sombra, se da cuenta,  y a veces con vergüenza, de cualidades e impulsos que niega en sí mismo, pero que puede ver claramente en otras personas: egoísmo, pereza mental y sensiblería, planes e intrigas irreales, negligencia y cobardía, materialismo, celos y posesión etc. Pero la Sombra también tiene características positivas, no sólo es lo que despreciamos de nosotros mismos, sino también aspectos valiosos de nuestra personalidad que no encuentran lugar y se reprimen por la familia, la cultura y la sociedad. La Sombra es necesaria e inevitable, no es posible la Luz sin la Oscuridad. Para afrontar la Sombra  de un modo consciente hemos de entrar en el reino de la Paradoja. Normalmente vivimos en la contradicción, se piensa una cosa y se siente otra, nos sentimos divididos y rotos y esto se hace insoportable.
La contradicción es estéril y destructiva, mientras que la paradoja es creativa, porque permite la aceptación de los dos polos en conflicto, sin rechazar ninguno. Sufrir debido a la confusión es el primer paso a la sanación, porque el dolor de la contradicción se transforma en el misterio de la Paradoja. Si aceptamos los elementos opuestos y afrontamos el choque entre ellos de una forma consciente, aceptamos la Paradoja. Si se mantienen los impulsos conflictivos durante un tiempo suficiente (contención), las dos fuerzas opuestas se enseñarán algo mutuamente y se producirá una iluminación que satisfará a ambas.
alt
Una vez se ha integrado hasta cierto punto la Sombra entramos en las profundidades del Inconsciente. El concepto del Si-Mismo (el Arquetipo de la Totalidad) deriva a los conceptos jungianos de Ánima y de Ánimus. El Ánima es la parte inconsciente femenina del Hombre y el Ánimus es la parte inconsciente masculina de la Mujer. Cuando el Ánima y el Ánimus se hacen conscientes, se hace realidad la Unión de los Opuestos. Siempre que el individuo promueva y saque a la luz, vivencialmente, su Ánima o su Animus, la personalidad experimenta grandes y profundos cambios. El Sí-Mismo es el resultado de la confluencia en la Psique de la integración de la Sombra en primer lugar y después de la integración y conciencialización del Ánima o del Ánimus. La armonía de la parte Inconsciente y Consciente del sujeto se encuentra en el Sí-Mismo, verdadero núcleo de la Psique.
Esta integración de la personalidad está muy bien representada en la cultura oriental por el símbolo del Mandala que reviste la forma de un cuadrado o círculo con un punto central. El Mandala representa la conciliación de los Opuestos, del Bien (lo Divino) y del Mal (lo Demoniaco), de lo Consciente y lo Inconsciente del Hombre. El punto central del  Mandala representa para Jung la meta del Si-Mismo, el nacimiento  de un nuevo Centro de la Personalidad. Los Mandalas o Mandorlas en Occidente, presentan a Cristo en el centro con los Cuatro Evangelistas, o sus símbolos, en los 4 Puntos Cardinales. La Astrología presenta Mandalas similares.
El Self (Sí-Mismo) es un Arquetipo y su Complejo es el Yo. El Self es un Arquetipo equilibrador de las partes Conscientes e Inconscientes del individuo. La salud mental es llevar el proceso adecuado con el Self, que atiende tanto a los elementos de la Conciencia como a integrar adecuadamente los aspectos relevantes del mundo Inconsciente.
Este verdadero Centro vital linda con lo Absoluto y por eso se expresa con símbolos religiosos. Para Jung (1957) el Hombre es psicológicamente un ser religioso, lo sepa o no, aunque su opción sea atea o agnóstica, la función religiosa de su psiquismo seguirá produciendo símbolos sacros en sueños, fantasías o delirios. No es  extraño que Jung conceda gran importancia a la religión ya que ésta  es un Símbolo vivo  y por lo tanto tiene inevitablemente efectos psicoterapéuticos.