El ocaso de la Astrología en Occidente se inició con los grandes descubrimientos de los siglos XVI-XVII y la oposición de la Iglesia. En el siglo XVIII (el siglo de las Luces) el mundo simbólico y científico se separaron definitivamente y la Astrología fue expulsada de la Universidad. En el XIX cayó en el olvido, con débil resurgimiento en algunos países, reapareciendo en el siglo XX.A partir de 1710 se prohibió la impresión de Efemérides y Tablas Astrológicas, elaborar mapas del cielo quedó como posibilidad en manos de los eruditos, pero incluso éstos se apartaron de la Astrología.
En Gran Bretaña la ruptura con la Astrología durante el siglo XVIII no fue tan completa, por influencia del Espiritismo. Ya en el siglo XVII Londres había publicado más manuales de Astrología y Efemérides que el resto de países europeos juntos. Astrólogos como William Lilly, John Gadburry, William Andrews y John Partridge siguieron publicando almanaques y Efemérides. En 1827, Smith publicó The prophetic Messenger, y en 1836 Morrison publicó el Ezekiel almanac. Se publicaron también en Inglaterra, en el siglo XIX, las mejores Tablas Astrológicas de los tiempos modernos. La época victoriana (1838-1901) fue pródiga en publicaciones astrológicas, pero ni durante este periodo se legalizó la profesión de Astrólogo, que siguió expuesta a la amenaza jurídica del “acta sobre la vagancia”.
Durante el período victoriano se editaron también Manuales Astrológicos, como Textbook of Astrology de Pearce, la Guide to Astrology de R.T. Cross, Complete Dictionary of Astrology de J. Wilson, o Celestial Philosophy Astrology de Worsdale.
Relacionado con la Astrología surgió el Movimiento Teosófico de la señora Blavatsky, o el esoterismo comercial de Alan Leo, pseudónimo de W.F. Allen.
La corriente teosófica no tuvo repercusión en Francia, pero a finales del XIX sí renació la Astrología con textos como el Tratado de Astrología Judicial de F.C. Barlet, el Manual de Astrología Esférica de Formalhaut, o la traducción de La Teoría de las Determinaciones Astrológicas de Morin de Villefranche.
Las pocas publicaciones francesas que señalan la reaparición de la Astrología son obras menores, si exceptuamos a Paul Choisnard (1867-1930), que publicó ya en el siglo XX, aplicando a la Astrología el cálculo de probabilidades. Lo que le permitió analizar precisamente la herencia astral: los hijos nacen en posiciones planetarias idénticas a sus padres con más frecuencia de lo que se podría achacar al azar. Pero los datos experimentales y cálculos no fueron muy científicos, de acuerdo con los criterios actuales.
Durante el siglo XIX la Astrología decayó en Alemania casi tanto como en Francia, pero el Movimiento Teosófico de H.P. Blavatsky se implantó con rapidez, tras el encuentro de ésta con el industrial G. Gerbhard, y las aportaciones del teósofo alemán F. Hartmann, y su secretario H. Vollrath.
El primer Manual Alemán de Astrología se publicó en 1905, pero el más conocido fue el de K. Brandker-Pracht (1908-09). El primer periódico, Zodiakus, se editó en el 1909 y Vollrath fundó en Leipzig la primera Sociedad Astrológica, aunque la publicación más importante fue el Astrologische Rundschau, hasta su prohibición en 1938.
Desde 1918 hasta la aparición del nazismo se publicó una abundante literatura astrológica, especialmente manuales y Efemérides. En 1922 se celebró en Munich el I Congreso Europeo de Astrología y fue muy influyente la Deutsche Kultur Gemeinschaft zur Pflege der Astrologie (Asociación cultural Alemana para la Producción de Astrología).
La Astrología se utilizó en la II Guerra Mundial como arma psicológica, en ambos bandos y tras el hundimiento del III Reich la Astrología reapareció progresivamente en la República Federal Alemana
Bibliografía
- Von Stuckrad, K. (2005) Astrología: Una historia des de los inicios hasta nuestros días. Iona: Editorial Herder.




