Los Planetas: Los Dioses míticos del Inconsciente Colectivo (Arquetipos). El Consciente y el yo, el Inconsciente Personal y el Inconsciente Colectivo.
Los Planetas son las Fuerzas Profundas del Inconsciente Colectivo que la Psicología Junguiana conoce como los Arquetipos (Patrones Psíquicos). Los Mitos explican como los Arquetipos se manifiestan culturalmente y explican historias simbólicas que representan procesos psicológicos colectivos. Todo Mito explica como un Arquetipo se manifiesta psicológicamente y como la cultura ha vivido ese proceso. Los Planetas son los Dioses y por lo tanto tienen una intención teleológica, es decir, obedecen a un plan o diseño y también representan determinadas motivaciones, tendencias e impulsos psicológicos. Toda Carta Astral es una historia y un esquema o plan. Horóscopo y Mito forman una díada, pero el Mito explica los Patrones Humanos Universales mientras que la Carta Astral refleja el patrón individual
La conciencia y el yo
Jung (1920) comenta que una de les principales fuentes de representaciones simbólicas correspondientes al pasado es la Alquimia. De la Alquimia surge la representación de las “scintillae”, de las chispas, que surgen como ilusiones visuales del Inconsciente y comenta que algunos alquimistas ya habían intuido la naturaleza psíquica de estas luminosidades. Estas “formae” corresponden a les ideas platónicas y si entonces, se acepta que les imágenes eternas de Platón, “que están en un lugar supraceleste” son una expresión filosófica de los Arquetipos Psicológicos, podemos equiparar las “scintillae” con los Arquetipos. De esta visión alquimista se podría sacar la conclusión de que los Arquetipos poseen una cierta claridad o similitud de la Conciencia. Estas luminosidades son las precursoras de la Conciencia, es decir, la posibilidad innata de adquirir Conciencia y que en el Mundo Antiguo todavía no se habían descargado de su numinosidad y eran vividas como Símbolos.
Para Jung (1934) el Inconsciente es un estado constante, duradero y que en esencia se perpetua semejante así mismo. Y divide sus contenidos en tres clases:
Contenidos inconscientes asequibles. Son aquellos que están hechos de elementos de los que podríamos tener conciencia, aunque en general, no la tenemos.
Contenidos inconscientes medianamente asequibles. Son aquellos que con la ayuda de pequeños recursos los podemos recordar (por ejemplo: una terapia, recuerdos que aparecen en un viaje etc.).
Contenidos inconscientes inasequibles. Son aquellos que no son conscientes porque nunca han estado conscientes y los que permanecerán por siempre inconscientes.
La Conciencia se va formando a partir de estos contenidos inconscientes y se va ampliando con los contenidos inconscientes asequibles y medianamente asequibles. Y a continuación Jung (1934) define la conciencia de la siguiente manera:
“¿Qué es la Conciencia? Ser consciente es percibir y reconocer el mundo exterior, así como al propio ser en sus relaciones con el mundo exterior” (Pág. 75). Y define la Conciencia como una relación psíquica con el yo: “¿Qué es el yo? El yo es una magnitud infinitamente compleja, algo como una condensación y una acumulación de datos y de sensaciones, en el que figura en primer lugar, la percepción de la posición que ocupa el cuerpo en el espacio, y después la percepción de los estados afectivos” (Pág.75).
En los estadios animal y primitivo rige la pura luminosidad que a penas se diferencia de la claridad de los fragmentos disociados del yo. Analógicamente en los estadios infantiles, la Conciencia no es todavía una unidad, porqué no está centralizada por un complejo del yo firmemente integrado, sino que chisporretea aquí y allá, donde la reviven los acontecimientos internos o externos, instintos y afectos. Tiene un carácter insular o de archipiélago.
El estado de los contenidos inconscientes no es igual al de los conscientes. Los contenidos inconscientes tienen un carácter automático, un trasfondo mitológico y a menudo (no siempre) un carácter impulsivo. La numinosidad se sustrae siempre a la voluntad consciente, pero cuando entra en la Conciencia pierde su carácter automático e impulsivo y puede haber transformaciones esenciales. Abandona su carga mitológica y numinosa, entra en un proceso de adaptación y se racionaliza de manera que se hace posible una discusión dialéctica. En la medida que se van integrando y modulando los aspectos inconscientes, la Conciencia se va desarrollando y los contenidos “vivenciales” del inconsciente pierden el carácter impulsivo e irracional. La Conciencia y el yo se va formando desactivando los impulsos y afectos del Inconsciente.
El Inconsciente y los Arquetipos (los Planetas).

Jung (1920) divide el Inconsciente en dos estratos: El Inconsciente Personal que se forma a través de la experiencia y la adquisición personal y otro más profundo que es innato y lo llama Inconsciente Colectivo. No es de naturaleza individual, sino universal, es decir, tiene contenidos y modos de comportamiento que son los mismos en todas partes y en todos los individuos. Es idéntico a si mismo en todos los hombres y constituye el fundamento anímico de naturaleza suprapersonal existente en todo hombre. Es una imagen histórica especular del mundo y es también en cierta manera un mundo, pero un mundo de imágenes. Los contenidos del Inconsciente Colectivo son los Arquetipos. El Arquetipo es en primer lugar, una epifanía, es decir, la aparición de lo latente a través de la visión, el sueño, la fantasía y el mito. Todas estas manifestaciones según Jung (1920) son frutos de la vida interior en perpetuo fluir desde las profundidades, en un proceso parecido al de la Creación en su gradual desarrollo. Si la Creación determina el surgimiento de seres y objetos, la energía de la Psique se manifiesta a través de la imagen, entidad que está entre lo informal y lo conceptual, entre lo que es tenebroso y lo que es luminoso, entre la ambivalencia y la paradoja. Jung (1920) utiliza la palabra Arquetipo para referirse a aquellos Símbolos universales que revelan la máxima constancia y eficacia, la más gran virtualidad respecto a la evolución anímica, que conduce de lo inferior a lo superior. Pero también los relaciona con la estructura de la Psique: “Los Arquetipos son elementos estructurales numinosos de la Psique y poseen cierta autonomía y energía específica, en virtud de la cual pueden atraer los contenidos de la Conciencia que les convengan”. Y después añade: “No se trata de representaciones heredadas, sino de cierta predisposición innata en la formación de representaciones paralelas que denominé “Inconsciente Colectivo”. Llamé Arquetipos a estas estructuras que corresponden al concepto biológico de “pautas de comportamiento” (Pág. 47). Y continua: “Hay un reino intermedio entre la unidad del alma individual y su soledad y la multiplicidad Universo............y este reino es la representación del mundo en el alma y del alma en el mundo, es decir, el lugar de lo simbólico que funciona en las vías preparadas de los Arquetipos que son presencias eternas, siendo el problema dilucidar si la Conciencia los percibe o no" (Pág.62).
Por tanto el Arquetipo tiene una doble función, por una parte seria el creador de les imágenes simbólicas y por otra parte son los elementos estructurales numinosos del Inconsciente Colectivo. En este sentido son incognoscibles porqué en esencia están más allá del Espacio y el Tiempo. Nuestra Consciencia se mueve en parámetros Espacio – Tiempo, por tanto no puede entender lo que se mueve fuera de estos parámetros.
Jung define la esencia del Arquetipo diciendo que son sistemas disponibles de imágenes y emociones a la vez, son heredados con la estructura cerebral y son su aspecto psíquico.Toma la expresión de Sant Agustín, que lo utiliza en un sentido muy próximo al de Platón y su concepto de Idea, es decir, la realidad primordial de la que surgen como ecos y desdoblamientos, les realidades existenciales (los Planetas en la Astrología). El significado de los Arquetipos solo es parcialmente accesible, permaneciendo secreta su identidad más profunda, porqué son anteriores al hombre y se proyecten más allá de el.



